Sobre Morando

Resulta que esta sección se llama «Sobre nosotros» y que, por lo tanto, deberíamos hablarte sobre nosotros. Ya sabes: contarte quiénes somos, de dónde venimos, hacia dónde vamos… Todo muy filosófico.

Resulta también que por aquí no somos mucho de mirarnos el ombligo.

Creemos que no te interesa en absoluto. Que te da igual si hacemos crossfit o crochet en nuestros ratos libres.

En realidad, algo nos dice que a ti lo que realmente te interesa es vender tu casa sin rollos raros ni complicaciones que te hagan fruncir el ceño más de la cuenta.

Que si decides dejar tu propiedad en manos de inmobiliarias, sea para que te quiten un peso de encima y no para que te pongan más cargas.

Que tu casa no se convierta en la última en la lista de deseos de tus posibles compradores, más bien en esa que no se pueden quitar en la cabeza.

Que las visitas no se conformen con ir y venir, sino que un día decidan quedarse de una vez por todas.

Y que si estimas un precio adecuado para tu vivienda, no tengas que suplicar, regatear o rebajar como si esto fuera un mercadillo.

En definitiva, que si alguien te dice que va a ayudarte a vender tu casa mejor, que te ayude de verdad y no solo de cara a la galería.

¿Por qué?

Porque si miras a tu alrededor, muchos hablan sobre trucos para vender más caro, más rápido, más fácil, más milagroso o más Mr. Wonderful. Y, sin embargo, parece que se nos olvida que lo importante es vender bien.
Y tú te preguntarás…

«Eso suena muy bonito, pero ¿qué es vender bien?»

Mira, hubo una época en la que propietarios, compradores y vendedores decidimos que el mundo era un lugar maravilloso y que podíamos jugar a las casitas siempre que quisiéramos.

Después llegó la crisis acompañada de una verdad incómoda: el mercado inmobiliario estaba que echaba humo.

Se había quemado.

Y, con él, algunos también salimos chamuscados hasta la coronilla.

Pues cuando las cosas se ponen complicadas, parece que el mundo pisa el acelerador a fondo para que la «parte fea» de la historia pase lo antes posible.

El problema de eso es que las dificultades no desaparecen cerrando los ojos y echando a correr, ya que ni el pánico ni las prisas pueden llevarte a buen puerto.

Por eso, mientras unos corretean apresurados y toman medidas a la desesperada, otros se atreven a clavar los pies en el suelo.

Porque hay que tenerlos bien puestos para idear un plan estable y ceñirse a él con sentido común. Mucho más que para quitarse de en medio a grito de «sálvese quien pueda».

A nosotros, cuando la cosa se nos puso complicada, no nos quedó otra que parar en seco, echar un vistazo a nuestro alrededor y tomar decisiones que nos permitieran no perder el rumbo.

Y nos dimos cuenta de algo que no nos hizo ni pizca de gracia.

Nos dimos cuenta de que, en el sector inmobiliario casi todos estábamos ofreciendo lo mismo: mismo sistema, mismas reglas y, por lo tanto, mismos resultados.

Todo giraba en torno a una sola cosa: vender, cuanto antes mejor.

Y se nos olvidaba lo más importante: no echar a perder el valor de lo que estamos vendiendo.

Porque una casa no es un producto de supermercado, con cupones descuento y que pueda pasar de mano en mano.

Una casa es el viejo hogar de unos y el futuro hogar de otros.

Vender bien, para nosotros, significa nunca perder esa idea de vista.

Nuestra propuesta es simple y nuestra biografía es más simple todavía

Como inmobiliaria, nos dedicamos a lo que mejor sabemos hacer: vendemos casas. Hacemos de puente entre los que se van y los que vienen.

Ya ves que no es nada espectacular. No le damos la vuelta a tu vida moviendo una varita, ni te prometemos el cielo y la tierra para tenerte contento.

Solo vendemos casas y pisos.

Eso es Morando. Lo que ves es lo que hay.

Nuestro equipo

Vero Rey

Andrés Delgado

Juan Amor

Antes lo hacíamos en un local a pie de calle y ahora desde una oficina en un sexto en Sada. Eso sí, con vistas al mar y soleadita, que los lunes al sol son menos lunes. Además de eso, nos gusta trabajar con propietarios tiquismiquis, dar guerra en el sector inmobiliario y hacer las cosas bien. Lo mismo te parece algo simple, pero es que aquí somos de gustos humildes.

Bien.

Para vender casas de manera sencilla y rentable seguimos un método muy concreto.

Un método que permite a nuestros clientes (ojo, y a nosotros también) mantener la calma en todo momento, porque sabemos que el comprador adecuado está a punto de llegar.

Es algo que funciona realmente bien con quienes tienen ganas de colgar el cartel de «¡Vendido!» en su vivienda sin tomar medidas desesperadas ni dejarse un pellizco de su precio entre rebaja y rebaja.

Y ese método es el que desvelamos paso a paso a todos nuestros suscriptores en cuanto se dan de alta.

Si eso te interesa y vender tu casa entra dentro de tus planes, quizás te interese suscribirte.

O quizás no. En cualquier caso, la pelota está en tu tejado.

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